Respuestas al capitalismo

Foto de Mariño, Vera

Foto de Vera Mariño

Vivimos una crisis sin nombres ni apellidos, en la que parece no haber culpables ni responsables. Los principios que fundamentaron el actual orden mundial han fracasado, el mercado no ha sido capaz de realizar una asignación eficiente de los recursos y ha asumido demasiados riesgos en busca de una rentabilidad muy poco sólida y totalmente  monopolizada.

La crisis financiera ha sometido a los agentes económicos y al mercado a una gran incertidumbre ante el fracaso de los principios que sustentaban el actual orden económico internacional. Es necesario  generar confianza. La  única salida parecía ser la refundación del capitalismo.

Recuerdo las palabras Nicolas Sarkozy, líder de la derecha francesa, cuando a finales del año pasado nos advertía de la necesidad de reconstruir el sistema financiero internacional, partiendo de cero, tal y como se había hecho en la conferencia de Bretton Woods tras la II Guerra Mundial.

Obviaba  Sarkozy que fue en Bretton woods donde se fundaron las dos principales instituciones que impulsaron los principios de la actual crisis financiera: el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial. Y que fue en aquella reunión donde se desecharon las tesis defendidas por Keynes, para encumbrar las propuestas auspiciadas por EEUU:  “los acuerdos de Bretton woods”.

Bretton Woods no sirvió para refundar el capitalismo como asegura Sarkozy, sino para reafirmarlo. Aunque eso…  lo sabe muy bien Sarkozy. Lo deja muy claro al afirmar que los valores del sistema capitalista son los adecuados, que la actual crisis financiera no es la crisis del capitalismo, sino la crisis de un sistema que se ha alejado de los valores del capitalismo, que en cierto modo los ha traicionado.

Estamos, según Sarkozy, ante el fin de un mundo que se construyó sobre la caída del muro de Berlín, cuando una generación creyó que la democracia y el mercado arreglarían por sí solos todos los problemas.

De sus palabras se intuye que algo había sucedido en el mundo tras la caída del muro de Berlín. Algo que concedió al  mercado un excesivo peso en el desarrollo de relaciones económicas. Y está en la cierto. Junto al muro de Berlín se derrumbó la única alternativa que había convivido con el sistema capitalista hasta llegar a ponerlo en tela de juicio. En ese momento el capitalismo dejaba de tener alternativa.

Sarkozy tampoco contó que esa historia había comenzado mucho antes. Tanto, que sus raíces se adentran en el crack del 29.

Aquella crisis del 1929, a pesar de su similutud a la actual, presenta una diferencia esencial: la existencia de una alternativa clara al sistema capitalista, el llamado socialismo científico, un modelo social que, tras Marx, sería acaparado totalmente por el comunismo. El comunismo  se empezaba a extender, de la mano de la Unión Soviética, con la misma fuerza con la que el viejo sistema capitalista parecía derrumbarse.

El capitalismo estaba en serio peligro. La crisis del 29 recordaba la idea de Marx de que el capitalismo acabaría por destruirse a sí mismo, de que la sobreproducción de materias primas y mercancías colapsaría el mercado y el sistema económico. ¿Estaría Marx en lo cierto? A esta incertidumbre se unía un movimiento obrero, sin nada que perder, sumido en la pobreza, que clamaba por una revolución social y económica.

Algo debían hacer los capitalistas para impedir que la clase obrera se colgara de las barbas de Marx y pusieran fin al sistema capitalista. Algo debían hacer para evitar la extensión mundial de la revolución social.

Y lo hizo, claro que lo hizo. El capitalismo planteó un gran pacto social entre capitalistas y trabajadores, por el que los trabajadores serían partícipes de los beneficios del sistema a cambio de una renuncia expresa a la revolución social. La clase obrera aceptó, y esto supuso el inicio del estado del bienestar y el nacimiento de una nueva clase media.

Las bases de este estado eran muy claras. A partir de un sistema tributario progresivo y justo, que gravara especialmente a las rentas más altas, el estado debía articular políticas sociales capaces de extender la sanidad, la educación y la protección social a una amplia masa social. Esto permitió, en aquellos países que contaban con una clase obrera muy organizada, una mejora histórica de las condiciones sociales de los trabajadores

De esta forma el comunismo dejaba de ser una amenaza inminente para el capitalismo y se convertía en una ideología en declive, cuya única vía de presión sería plantear una dura carrera armamentística frente a EEUU.

La primera gran conclusión que podemos extraer es que el crack del 29 sí permitió un cambio real en la estructura política, económica y social de aquella sociedad, una refundación o redefinición del capitalismo. Pero la razón no fue la crisis en sí, sino la existencia de una alternativa clara y con capacidad de poner en tela de juicio la supervivencia del sistema capitalista.

Fueron años de crecimiento y de grandes avances sociales, especialmente en Europa. Por el contrario la URSS era incapaz de mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores. La controversia es que la URSS, sin pretenderlo, había conseguido impulsar en el mundo occidental conquistas sociales impensables, pero a la vez había reforzado el sistema capitalista.

Finalmente la URSS acaba por desaparecer. Con el muro de Berlín caen también los últimos fantasmas que quedaban del comunismo en Europa y el capitalismo comienza a soltar las ataduras que le imponía el estado. Un estado al que culpa de una excesiva intervención en la economía y de incapacidad para ofrecer soluciones a las crisis energéticas y productivas de los años 70 y 80.

La caída del muro de Berlín supuso el inicio de la supremacía del pensamiento económico liberal. Serían las llamadas instituciones del consenso de Washington (las instituciones Bretton Woods) las encargadas de extenderlo a lo largo de todo el planeta, concediendo ayuda financiera a cambio de la aplicación de directrices económicas estrictamente neoliberales: liberalizar los mercados, reducir la intervención y regulación del estado y evitar la extensión de cualquier política contraria al liberalismo económico.

El neoliberalismo pasaba a ser la política económica por excelencia. A ello contribuirían los neocon, un grupo de presión impulsado por Estados Unidos, que impondrían el pensamiento único.

Los principios del neoliberalismo serían el libre funcionamiento del mercado, la desregulación y eliminación de cualquier control o traba que limitase su libre funcionamiento y la reducción de los sistemas de protección social, con el fin de evitar cualquier distorsión en las decisiones de los agentes económicos. No había mejor política social que el crecimiento económico y la generación de empleo. La política social intervencionista sólo creaba acciones ociosas en la sociedad y distorsiones en el mercado. Entre los restos del muro perecían 40 años de crecimiento y cohesión social en Europa.

Sin embargo poco les duró la alegría. En poco más de dos décadas se produjo el colapso del sistema financiero, precisamente por la aplicación de los postulados neoliberales. La excesiva confianza en el mercado, la ausencia de regulación y la supremacía del interés individual frente al común bajo el pretexto de la mano invisible del mercado, se convirtieron en las principales causas de la actual crisis.

La historia viene de lejos, está claro. Ahora la pregunta es si hay alternativa al capitalismo, o al menos si es posible redefinirlo.

Yo no veo ni un solo indicio que nos permita afirmar que caminamos hacia un nuevo orden económico. Principalmente porque no hay ninguna alternativa al sistema actual.

Lo que hay son claros indicios de que el capitalismo volverá a salir reforzado y parece que esta vez sin apenas cambios, tan sólo leves inclinaciones hacia una mayor regulación del sector financiero.

Existen dos hechos que me inclinan a pensar así.

En primer lugar la concentración del factor capital se está reforzando, y se materializa en nuevas fusiones. La pérdida de valor del capital, reflejada en los patrimonios netos empresariales, como consecuencia del excesivo endeudamiento y el menor valor de las acciones, hace que el capital se concentre en un intento de reducir pérdidas. Y esto nos aleja de la competencia perfecta, reforzando a largo plazo la conducta especulativa del mercado.

No es nada nuevo, la concentración de capital ha sido una de las características de la globalización económica en estos años de supremacía del neoliberalismo. El capital no ha aumentado de forma proporcional al incremento del beneficio, se ha limitado a moverse en busca de condiciones más beneficiosas, dando lugar a la deslocalización empresarial. Ha pesado mucho más el movimiento especulativo del capital que su crecimiento productivo.

En segundo lugar no existe ninguna presión social hacia un cambio del actual orden económico mundial. Las pasadas elecciones al parlamento europeo lo han dejado claro. En un momento de cambio, una gran parte de la población responde con la abstención, en una elección que nos permitiría reforzar el modelo europeo de nivelación de rentas. La derecha lo sabía, jugó a la abstención y consiguió su objetivo. Lo más peligroso no es que los defensores del pensamiento económico neoliberal sigan siendo la fuerza mayoritaria en Europa, sino la ausencia de movilización del electorado de izquierdas, que es el que impulsa el cambio.

Es evidente que el sistema capitalista no se transformará por crisis internas, pues el estado del bienestar es la salvaguardia del sistema. Cada crisis tendrá la protección del estado, que saldrá en su defensa para evitar su colapso (algo que desconocía Marx).

La redefinición del sistema capitalista no se producirá como respuesta a una crisis, sino fruto de una progresiva pérdida de posicionamiento del capital. No por su pérdida de valor, sino por su pérdida de peso en la formación del tejido productivol. Es necesario que el peso de la iniciativa emprendedora sea superior al de la propiedad de capital.

Esto exige la separación definitiva del concepto de empresario y capitalista, así como la reducción de graves problemas de asimetría en la información de la actual sociedad. En definitiva avanzar hacia la competencia perfecta.

Creo que los primeros pasos a seguir son claros: reforzar el Estado de Bienestar para caminar hacia la igualdad real de oportunidades, e impulsar un nuevo concepto de empresa, incorporando en el papel empresarial a una mayor parte de la sociedad. Para conseguirlo es fundamental reforzar el papel del Estado. El neoliberalismo no dudará en reducir el papel del estado hasta un nivel que resulte asumible, controlable y suficiente para que pueda salir al auxilio del modelo capitalista cuando esto sea necesario.

Esto es lo que nos seguiremos jugando una vez superada la actual crisis.

2 Respuestas a Respuestas al capitalismo

  1. María Concepción Oros N.

    La crisis económica mundial, tiene mucho que ver con el sistema de gobierno que está operando en cada país, desafortunadamente el concepto de Estado, ha desaparecido en la mayoría de los países, esto ante la falta de conciencia y mal administración de sus representantes, la finalidad que persigue el Estado se ha concentrado en los intereses de unos cuantos, bajo el modelo neoliberalista, que como ya sabemos su objetivo es la globalización, la expansión de oportunidades en el mercado internacional, pero, en realidad los fines que persigue este modelo económico y de gobierno, se han esfumado ante la mala administración de los representantes del Estado, ante la mala distribución de recursos, como bien lo dicen, hace falta reorganizar los modelos económicos, refundarlos a partir de las bases que se tienen actualmente en cada país, hace falta mucho trabajo, reorganizarse a partir de los movimientos sociales, mucho trabajo de investigación y sobre todo impulsar a la sociedad para lograr su interés para participar en este refundación de los modelos económicos del Estado, para que su finalidad se logre a partir de la legitimación de origen y el bien común se vea reflejado en el nuevo Estado.

  2. elemento,
    he echado de menos q dieras un poco de caña a cómo el país q se jacta de ser el más liberal del mundo (EEUU) se haya visto obligado a intervenir en la economía de la forma q lo está haciendo! era muu bueno ver la cara del paulson cada vez q salía a prensa a anunciar otra intervención!!!
    por cierto, q no quiero entrar mucho en política, pero no se si estoy de acuerdo con tu lectura de las elecciones europeas… si la gente no fue a votar, no sólo sería culpa de la gente. quizás debería preguntarse la izquierda por q sus votantes no les apoyaron…
    yo si q creo q esta crisis traerá más cambios… sin ir más lejos, dudo mucho q el sistema financiero internacional vuelva a ser el gran negocio q ha venido siendo estos últimos años.
    ala, aqui está el primer comentario a tu blog! a cuidarse!

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